Santa lucia del este 26/2/11
El sábado por la mañana salimos mati y nico para santa lucia del este en la camioneta con la finalidad de llegar y cruzar el puente que no llegamos con david. Para eso lo encaramos por el otro lado.
Llegamos lo cruzamos y después de ahí fue todo un desastre pinchamos mucho al rededor de 7 pinchazos, lo que nos llevo a un recorrido más corto y una vuelta muy dura dado que paramos cada 2 km a inflar.
El puente es recomendable pero la vuelta para bici no.
Agradecimientos (por Mati)
En primer lugar quería agradecerle a Miriam (mi novia) por el apoyo permanente en esta locura, por aguantarme los meses anteriores, por estar siempre ahí presente en todo, por darme la fuerza mental para lograrlo, por todo esto y mucho más es que va este agradecimiento especial para vos. Te amo.
Otros distinción personal que quería expresar en primer lugar es hacia mis padres y sin ofender a nadie hacia mi padre que si no fuera por la educación brindada en todos los aspectos nunca hubiesen sido posibles cosas como estas. Educación tanto a nivel individual como a nivel grupal, esto es a término personal, pero creo que tanto Andrés como David lo pueden sentir así también dado que nuestros padres fueron sin duda participes de esto desde años atrás cuando nos brindaron experiencias únicas. A si que para ellos va esto también, para Carlos (mi padre), Marcel (David) y Jorge (Andrés).
Con esto queda culminado un viaje espectacular en el cual por ultimo les quería agradecer tanto a Andrés como a David el compañerismo y la buena experiencia que me hicieron pasar.
Dia 5:Las Cuevas-Catemu
Así como el cuarto día fue el más corto de pedaleo, el quinto fue el más largo y el más doloroso.
Una vez descansados nos decidimos por fin a salir temprano un día, dado que lo que nos esperaba era el último esfuerzo dentro de la cordillera y lo queríamos encarar con todas las fuerzas. Luego de cargar partimos para el cristo, en donde nos esperaba una subida de 8km en la cual de 3160mts se llega a 4000 mts, o sea pavada de subida.
Dada la experiencia ya adquirida, que era poca pero suficiente, como para saber que nos iba a costar un hue…. la subidita, ahí arrancamos cada uno a su ritmo + o – a 4, 5 km/h.
Luego de hora y media pedaleando llegamos por fin a la cima y con ello a la frontera entre Argentina y Chile. La verdad que desde lo personal fue la mayor alegría del viaje, algo difícil de describir… ahora bien, una vez logrado el primer objetivo llegar a la cima, ahora nos faltaba el otro que era llegar a Viña. El “problema” era que David con su inconciencia a flor de piel pretendía llegar ese mismo día, o sea 200km por delante, y por supuesto que ni Andrés ni yo le íbamos a decir que no, así que emprendimos el descenso con el objetivo latente. Para aquellos que nos gusta este deporte todos sabemos que un descenso es de las cosas más lindas y más si a esto le agregamos que este era de ripio suelto o sea fue una experiencia espectacular. Finalmente llegamos a la aduana, a todo esto estábamos a jueves de semana de turismo, se podrán imaginar que la cola de automóviles era superior a 5km, eso antes de llegar a la aduana y adentro de la misma era un loquero. Esta fue la parte más dura por fuera de la bici, nos comimos 2 horas de trámites en un galpón sin aire y con un calor descomunal. Esto nos jugó un poco en contra en el objetivo de llegar este mismo día a Viña.
Una vez hecho los trámites partimos sabiendo que por delante nos esperaba otro descenso espectacular, éste de asfalto y con curvas divinas. A no más de 2km de la aduana se encuentra un lago espectacular en el que hay lugar para alojarse y algún que otro servicio. En este lugar paramos a fotografiarnos y recuperar un poco de oxígeno luego de la aduana. De acá en adelante se puede decir que volamos, el promedio subió descontroladamente y registramos las mayores máximas del viaje 65KM/H.
Luego de este descenso llegamos a la ciudad de Los Andes ( primer ciudad del lado chileno). Aquí nos abastecimos nuevamente más que nada de líquido y seguimos con la idea de Viña. A todo esto ya estábamos en las cinco de la tarde más o menos y llevábamos unos 60km (para Viña faltaban 160). Este tramo final del día fue algo fuera de lo normal, la velocidad promedio era de 30km/h, sin aflojarle ni para tomar agua. Siendo las siete (ya noche) la idea de Viña se desvaneció y la búsqueda de un lugar para alojarnos era ahora el objetivo.
Luego de ver un cartel vial nos decidimos por ir a para a un pueblito llamado Laya Laya. Llegando casi a destino a esta altura con 120 km ya completos y más de 6horas arriba de la bici se nos dio por preguntarle a un policía cuánto nos faltaba para dicho pueblo, es ahí cuando el policía muy amablemente nos dijo que ese lugar era muy peligroso y que nos convenía desviarnos un par de km para llegar a Catemu, pueblo éste más seguro. Así que no dudamos y nos dirigimos a Catemu pueblo muy humilde en el que es casi seguro que no van a encontrar lugar donde hospedarse dado que es un pueblo de trabajadores.
En conclusión luego de 128.88 km y seis horas y media arriba de la bici llegamos a Catemu a las 21, dónde por milagro encontramos donde pasar la noche y al otro día si poder llegar a Viña.
Villavicencio
El parque natural Villavicencio se encuentra a 53km de Mendoza por ruta nº52. En el parque no hay posibilidad de comprar comestibles a si que es recomendable salir de Mendoza con un buen suministro. No así con el tema del agua ya que los guardaparques les obsequian suficiente agua como para poder seguir.
Mendoza
Dado que en Mendoza capital estuvimos nada más que 4 horas y 2 de esas 4 horas fueron cargando las bicis, no tenemos muchos datos para poder brindarles más que decirles que la sensación que nos dió es de una ciudad muy limpia y ordenada sin mayores sobresaltos. Algun dato que nos dieron antes de salir de Mendoza es que la ruta 52 en su comienzo atraviesa un barrio humilde en el cual – según lo que nos dijeron- conviene tener alguna precaución, el cual atravesamos sin inconveniente.
Dia 2: Villavicencio-Uspallata
Luego de una noche placentera en carpa nos decidimos a salir temprano como íbamos a intentar todos los días. A las 8:30 estábamos de pie aprontando todos los petates. El único tema es que eran muchos y no era una tarea sencilla.
A las 11:45 recién pudimos salir con destino a Uspallata, en el camino nos esperaba una subida de 27 km (aprox) en el cual llegaríamos a 3.000 mts de altura en el cual completaríamos el camino del año llegando así a la Cruz de Paramillo y de ahí serían 31 kms de puro descenso y adrenalina.
De la subida no hay mucho para contar más que decir que fue un camino durísimo que si no fuera por la convicción de que íbamos a llegar, no lo podríamos haber terminado, el tema fue que luego de subir 24km y siendo 5:00 hrs (aprox) nos encontramos con un mini descenso en el cual al final de éste a mati se le rompe la parrilla, hecho que nos atrasaría más o menos hora y media. Lo peor fue que nos abrazó la noche y el frío; es ahí cuando la idea fija de David de llegar a Uspallata se empieza a sentir “yo llego seguro y me morfo 3 pizzas”.
El único tema era que todavía nos faltaban 3 kms de subida y a un promedio de 4 km/hr estaríamos llegando a la cima alrededor de las 9:30 (noche cerrada), y luego no quedaría por delante un descenso de 31 km que en la oscuridad su dificultad era elevada.
Una vez abrigados y la parrilla pronta para seguir, emprendimos camino nuevamente, al llegar a la Cruz de Paramillo preparamos las bicis con luces y a bajar. Siempre con la idea fija de las pizzas.
A las 22:00 llegamos a Uspallata donde nos alojamos en el Gran Hostel Uspallata que nos sirvió para nuestra primera ducha y por fin a la 1:30 de la madrugada morfar las pizzas.