Categoría: Etapas

Dia 1: Mendoza – Villavicencio

El domingo 6/04/09 llegamos a Mendoza por la mañana…

Por más que el viaje en sí arranca el día  viernes 4/4/09, desde Montevideo, Uruguay con destino a Buenos Aires, Argentina, nuestra narración va a comenzar desde el momento en que las bicis entran en funcionamiento.

Así que bien, el día domingo 6/04/09 por la mañana (7:30) llegamos a Mendoza luego de 16 horas continuas de bus y luego de 33 horas de viaje.

Dado que la ansiedad era mucha, apenas llegamos nos dedicamos a armar las bicicletas, en ese momento nos dimos cuenta que el viaje provocaba curiosidad en la gente mendocina dado que uno tras otro se nos acercaban para preguntarnos y aconsejarnos.

Luego de tener todo pronto comenzamos el viaje saliendo de Mendoza a las 11:50 con destino a Villavicencio.  La verdad que se puede decir que fue una etapa muy dura no solo por lo que era el camino sino por las horas de viaje y por lo mal cargados que salimos .

Del camino en sí se puede decir que es uno sin muchas dificultades en sus primeros 45 kms, dado que la pendiente que presenta no es muy pronunciada, ya llegando a Villavicencio se empieza de a poco a complicar, esos 8 kms finales son el comienzo del camino llamado “camino del año” dado que en el total de subida se transita por 365 curvas.

Después de recorrer 53.5 kms llegamos por fin a Villavicencio a las 18:30 hrs. luego de pedalear 4.15 hrs a un promedio de 12 km/hr.

En esta primera etapa no tuvimos mayores complicaciones si no fuera por 2 pinchaduras y un ajuste en la parrilla de David. En el parque de Villavicencio nos encontramos con un parador espectacular para pasar la noche y poder acampar sobre tierra lisa. La verdad que el trato allí recibido por parte de los guardaparque fue muy bueno brindandonos todo lo necesario para poder continuar.


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Dia 2: Villavicencio-Uspallata

Luego de una noche placentera en carpa nos decidimos a salir temprano como íbamos a intentar  todos los días. A las 8:30 estábamos de pie aprontando todos los petates. El único tema es que eran muchos y no era una tarea sencilla.

A las 11:45 recién pudimos salir con destino a Uspallata, en el camino nos esperaba una subida de 27 km (aprox) en el cual llegaríamos a 3.000 mts de altura en el cual completaríamos el camino del año llegando así a la Cruz de Paramillo y de ahí serían 31 kms de puro descenso y adrenalina.

De la subida no hay mucho para contar más que decir que fue un camino durísimo que si no fuera por la convicción de que íbamos a llegar, no lo podríamos  haber terminado, el tema fue que luego de subir 24km y siendo 5:00 hrs (aprox) nos encontramos con un mini descenso en el cual al final de éste a mati se le rompe la parrilla, hecho que nos atrasaría más o menos hora y media. Lo peor fue que nos abrazó la noche y el frío; es ahí cuando la idea fija de David de llegar a Uspallata se empieza a sentir “yo llego seguro y me morfo 3 pizzas”.

El único tema era que todavía nos faltaban 3 kms de subida y a un promedio de 4 km/hr estaríamos llegando a la cima  alrededor de las 9:30 (noche cerrada), y luego no quedaría por delante un descenso de 31 km que en la oscuridad su dificultad era elevada.

Una vez abrigados y la parrilla pronta para seguir, emprendimos camino nuevamente, al llegar a la Cruz de Paramillo preparamos las bicis con luces y a bajar. Siempre con la idea fija de las pizzas.

A las 22:00 llegamos a Uspallata donde nos alojamos en el Gran Hostel Uspallata que nos sirvió para nuestra primera ducha y por fin a la 1:30 de la madrugada morfar las pizzas.


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Día 3 Uspallata-Penitentes

Luego de recuperar energías nos despertamos con el fin de reparar un poco las bicis averiadas del día anterior y zarpar lo antes posible para ahora sí definitivamente entrar en plena cordillera.

La verdad es que no teníamos mucha idea ese día hasta donde íbamos a llegar ya que en primer lugar la gente de por ahí no tiene mucha idea de los pueblos que hay por delante y mucho menos en donde podés quedarte, por otra parte ya estábamos en el día 3 y no sabíamos cómo íbamos a reaccionar en el tema físico, más teniendo en cuenta que a partir de ahora es cuando más se empieza a notar el tema de la altura.

Luego de unas horas arreglando las bicis cargamos y salimos para el pueblo en búsqueda de agua y comida para el resto del día, el tema es que ya eran más o menos la 13:00 y nos pareció mejor comer algo ahí y luego salir, al final recién pudimos salir a las 14:30.

Una vez en la ruta 7 nos empezamos a dar cuenta de un condimento extra que lo habíamos manejado pero no tanto: los camiones. La verdad que el primer camión que nos pasó fue suficiente para darnos cuenta que estábamos un tanto regalados, y si bien da para que pasen dos camiones, no queda mucho lugar en los costados.

En lo que respecta a la ruta se puede decir que los paisajes son espectaculares,  son vistas que te llevan y te dan fuerza para continuar. La ruta en sí no tiene mayores dificultades más que algunas subidas largas y algunos túneles en los que hay que tener mucho cuidado al pasarlos.

Luego de 4 horas pedaleando llegamos a las 19:45 a Penitentes, centro de esquí, habiendo recorrido un total de 62.55 km a un promedio de 15.2 km/hr y con máximas de 61.4 km/hr llegando a los 2600 metros de altura.


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Día 4: Penitentes – Las Cuevas

El cuarto  día fue el  más corto de pedaleo, hicimos poco más de 20km.  Nos llevo toda la mañana cargar las bicis y poder salir de penitentes porque david había descentrado la rueda de atrás y nos pusimos a arreglarla con toda la carga encima, gran error, al final descargamos, centramos y  volvimos a cargar.

Ese día no teníamos muy claro que era lo que íbamos a hacer porque la información de lo que nos faltaba no la pudimos conseguir, la gente no sabía bien las distancias de los siguientes pueblos y mucho menos que era lo que había en Las Cuevas, último pueblo argentino. En fin, partimos rumbo a Puente del Inca a unos 7km, paseamos un poco y seguimos rumbo a la base del aconcagua. Cuando llegamos no entramos y comimos en una mesa que había en el estacionamiento, creo que la habían puesto para nosotros. Tratamos de comer todo lo que habíamos comprado en Mendoza y todavía no le habíamos entrado, osea atún y sardinas enlatadas.

Después de tan ameno almuerzo salimos rumbo Las Cuevas creyendo que nos faltaba una gran subida con curva hacia la izquierda y un viento en contra de puta madre. Luego de pedalear algo más de una hora llegamos a lo que creíamos el fin de la subida tortuosa y que al doblar a la derecha íbamos a encontrar el pueblo, no fue así, atrás de la curva estaba Soberanía Nacional, subida con nombre y apellido y lo peor no era la inclinación sino el paredón a nuestra derecha que en varias oportunidades lo acariciamos para no terminar abajo de un camión. Linda fue la sorpresa al ver un túnel al final de la subida, y más linda fue la decisión de cursar por abajo y no por arriba, casi la quedamos.

Al llegar al otro lado estábamos en Las Cuevas, no había nada, parecía un pueblo fantasma, por lo que nos abrigamos y teniendo en cuenta que eran las 16hs decidimos cruzar ese mismo día el paso del Cristo Redentor. La ilusión nos duro poco, el viento ya estaba intratable y el frío se empezaba a sentir hasta en los huesos, fue por eso que al pasar por abajo del hostal y después de reflexionar medio segundo decidimos pasar la noche allí y salir al otro día bien temprano.


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Dia 5:Las Cuevas-Catemu

Así como el cuarto día fue el más corto de pedaleo, el quinto fue el más largo y el más doloroso.

Una vez descansados nos decidimos por fin a salir temprano un día, dado que lo que nos esperaba era el último esfuerzo dentro de la cordillera y lo queríamos encarar con todas las fuerzas. Luego de cargar partimos para el cristo, en donde nos esperaba una subida de 8km en la cual de 3160mts se llega a 4000 mts, o sea pavada de subida.

Dada la experiencia ya adquirida, que era poca pero suficiente, como para saber que nos iba a costar un hue…. la subidita, ahí arrancamos cada uno a su ritmo + o – a 4, 5 km/h.

Luego de hora y media pedaleando llegamos por fin a la cima y con ello a la frontera entre Argentina y Chile. La verdad que desde lo personal fue la mayor alegría del viaje, algo difícil de describir… ahora bien, una vez logrado el primer objetivo llegar a la cima, ahora nos faltaba el otro que era llegar a Viña. El “problema” era que David con su inconciencia a flor de piel pretendía llegar ese mismo día, o sea 200km por delante, y por supuesto que ni Andrés ni yo le íbamos a decir que no, así que emprendimos el descenso con el objetivo latente. Para aquellos que nos gusta este deporte todos sabemos que un descenso es de las cosas más lindas y más si a esto le agregamos que este era de ripio suelto o sea fue una experiencia espectacular. Finalmente llegamos a la aduana, a todo esto estábamos a jueves de semana de turismo, se podrán imaginar que la cola de automóviles era superior a 5km, eso antes de llegar a la aduana y adentro de la misma era un loquero. Esta fue la parte más dura por fuera de la bici, nos comimos 2 horas de trámites en un galpón sin aire y con un calor descomunal. Esto nos jugó un poco en contra en el objetivo de llegar este mismo día a Viña.

Una vez hecho los trámites partimos sabiendo que por delante nos esperaba otro descenso espectacular, éste de asfalto y con curvas divinas. A no más de 2km de la aduana se encuentra un lago espectacular en el que hay lugar para alojarse y algún que otro servicio. En este lugar paramos a fotografiarnos y recuperar un poco de oxígeno luego de la aduana. De acá en adelante se puede decir que volamos, el promedio subió descontroladamente y registramos las mayores máximas del viaje 65KM/H.

Luego de este descenso llegamos a la ciudad de Los Andes ( primer ciudad del lado chileno). Aquí nos abastecimos nuevamente más que nada de líquido y seguimos con la idea de Viña. A todo esto ya estábamos en las cinco de la tarde más o menos y llevábamos unos 60km (para Viña faltaban 160). Este tramo final del día fue algo fuera de lo normal, la velocidad promedio era de 30km/h, sin aflojarle ni para tomar agua. Siendo las siete (ya noche) la idea de Viña se desvaneció y la búsqueda de un lugar para alojarnos era ahora el objetivo.

Luego de ver un cartel vial nos decidimos por ir a para a un pueblito llamado Laya Laya. Llegando casi a destino a esta altura con 120 km ya completos y más de 6horas arriba de la bici se nos dio por preguntarle a un policía cuánto nos faltaba para dicho pueblo, es ahí cuando el policía muy amablemente nos dijo que ese lugar era muy peligroso y que nos convenía desviarnos un par de km para llegar a Catemu, pueblo éste más seguro. Así que no dudamos y nos dirigimos a Catemu pueblo muy humilde en el que es casi seguro que no van a encontrar lugar donde hospedarse dado que es un pueblo de trabajadores.

En conclusión luego de 128.88 km y seis horas y media arriba de la bici llegamos a Catemu a las 21, dónde por milagro encontramos donde pasar la noche y al otro día si poder llegar a Viña.


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Dia 6: Catemu – Viña del Mar

Siendo esta la última etapa nos despertamos con toda la ilusión de completar el viaje de una vez por todas.

Luego de hablar con un lugareño decidimos salir por una ruta alternativa en la cual nos evitábamos agarrar por la autopista y tener que atravesar varios túneles. La verdad que la ruta que nos aconsejó es espectacular por sus paisajes, éstos nada que ver con los de la cordillera pero no por eso menos lindos. Desde un comienzo nos dimos cuenta que este día no iba a ser nada fácil, el cansancio del día anterior se hacía notar y la verdad que la motivación ya no era la misma. Si bien teníamos ahí nomás el objetivo de Viña, creo que los tres ya sentíamos cumplido el viaje y eso nos juego una mala pasada y más aun cuando Mati rompe por tercera vez la parrilla y ahora si que las ganas de arreglarla nuevamente ya no eran las mismas.

Una vez terminada esta ruta teníamos que tomar la autopista que nos llevaba directo a Viña. Esta autopista ahora si fue más aburrido que chupar un clavo, la vista era un alambrado y dos alforjas, el cansancio era tremendo y el ánimo ya se encontraba por el piso así que decidimos parar a almorzar para recuperar fuerzas y después seguir.

A uno 10km de Viña y habiendo ya recorrido unos 85km nos aconsejaron muy amablemente que por la autopista no se podía circular en bicicleta, así que para afuera, de ahí en más, los 10km fueron pura inercia. La llegada a Viña fue a una velocidad demencial en la cual sabíamos que si aflojábamos no llegábamos ni locos. Ya llegando nos encontramos con las dos últimas subidas como para no olvidarnos de lo que habíamos hecho anteriormente, luego de éstas últimas nos esperaba un descenso directo hacia el océano pacífico para poder completar el viaje.


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